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martes, octubre 07, 2008

 

Zona1: Arbenz, Arevalo y el olvido

Foto:DIalalcuBO

Siempre he tenido claro que ser sincero… o sincerote, me ha metido en problemas. Hablar sin pensar, dejar que mi hígado hable por mi, a veces hace que me coma mis palabras, mas creo que es un ejercicio interesante.
Me da risa la gente que dice amar el centro histórico. Me parece que es gente que tiene un velo en el rostro, o bien, para ser más justo, ven el vaso medio lleno. Ja ja ja, eje ji ju aje jo. Mi primaria y mi bachillerato los estudié en la zona 1 y siempre la aborrecí.

Hoy, venía de la casa de un amigo ahí por el parque Morazán. Eran casi las siete de la noche del martes siete de octubre. Estaba caminando sobre la sexta avenida de la zona 1. Caminando frente al parque San Sebastián, donde hacía física todos los martes de mi primaria y donde mataron al cura Gerardi, pasaron tres radiopatrullas. Iban tirando mierda. Supongo que con la extradición de hoy martes, de nuestro expresidente Portillo (quien recibió aplausos en el aeropuerto a su llegada dicen) por ello las patrullas andan como que más vivas.
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El ambiente estaba tenso. Se podía respirar, lo aseguro. Al llegar a la casa presidencial, los soldados estaban hablando en cualesquiera que sea su idioma maya (que le dicen) y estaban tranquilos como que si nada, pero varios carros estaban estacionados. Me pareció raro, a esa hora del día. Seguí caminado. Llego al palacio. Sexta avenida y sexta calle, zona 1.

Cruzo a la izquierda y para mi sorpresa. Una manta con el rostro de Arbenz y otra con la de Arevalo. “Viva la revolución del 20 de octubre de 1944“. Desde el tercer nivel del palacio caían las mantas. Cada uno de los rostros tenían frases de dichos ex funcionarios. ¡Oh sorpresa!…

Gente como yo, que caminaba de seguro hacia sus casas, se detenía a leer las frases y ver las fotos. Sigo caminando sobre la banqueta del palacio y en la otra ala de la edificación un texto de Luis de Lión y una foto de Oliverio Castañeda la frase de esa foto decía algo así como “en el otro mundo nos veremos todos felices” o algo similar, no lo sé.


No voy a negar que estaba confundido. En realidad nunca me he considerado una persona política. Mis conocimientos en esos enseres son muy básicos, sin embargo me esmero en no ser ningún mula.
Cruzo la calle y en el parque, dos mujeres y un tipo bien a verga continuaban bebiendo frente -precisamente- La imagen de Castañeda y estoy casi seguro que no era por el recuerdo que ese revolucionario muerto en el conflicto armado generaba, pero quien sabe quizás si. Del
otro lado del arriate de los bebedores una señora lloraba, sabrá ella de qué, pero no se soportaba a si misma, estaba desconsolada pero con un llanto mudo, nos vimos a los ojos, pero yo seguí mi camino y ella sentada siguió llorando. Además, un charita hablando solo, y un tipo que no diré que era ladrón porque no me asaltó. Volteé a ver y me pregunte ¿Qué dirian ellos al ver esta escena?

Llegué al portal, volteo a ver de nuevo y se miraban muy bien las mantas de lejos. Impresionantes, sin embargo... no sé porque se me hizo un poco cínico poner esas fotos ahí, digo, A
rbenz salió en calzoncillo del país, hay fotos de eso. Ustedes Sabrán mejor que yo la historia de las demás fotos, digo es gente que no descansa en paz, supongo, no lo sé, ellos conocen mejor la historia, ellos la vivieron.

El reloj de la catedral sonó, eran las siete de la noche… “Bonitas éstas postales“, pensé “de seguro las harán sellos”, y empecé a bajar por la octava calle, para abordar la camioneta 3, preguntándome si me asaltarían antes de llegar a mi casa.

La foto de Arbenz se tomó prestada de http://www.literaturaguatemalteca.org/Gale2.html


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