.comment-link {margin-left:.6em;}

jueves, febrero 19, 2009

 

Como pasar de los 25 años y no morir en el intento (1)


Siempre es lo mismo. Entre más avanza uno en la edad se da cuenta que las preocupaciones de años anteriores son insignificantes y que hoy por hoy, nuestras penas si son reales (Si, claro, como no).
De niño jamás imaginé mi vida más allá del año 2000 y creía que la universidad era sólo para adultos y que yo jamás pasaría de los 25 años. Mis expectativas de vida eran muy bajas en realidad.
Hoy hace un año precisamente, cumplí 25 años. Tenía que celebrarlo, y bueno invité a unos amigos al ahora muerto Monachos y todo bien. Sin embargo hoy, un año después me doy cuenta que de niño uno no tiene una puta idea del futuro. Aunque aún hoy tengo ciertas actitudes que tenía de infante, como ser tóxico, irrespetuoso, mal pensado, neurótico, mal educado, insolente, cae mal, mala guasa y pierde amigos (todo por hacerle caso a las voces que me hablaban de noche). Creo que ahora el crecimiento mental es igual de rápido que cuando somos adolescentes y que crecemos mucho en poco tiempo. Ahora veo mi vida y me doy cuenta que he perdido muchas de mis manías, las que me causaban problemas cuando era niño.

Seguir leyendo...


Cosa que ya no soy.


Insomne. Llevo tres años desde que duermo bien. Aunque a veces lo extraño me siento bien durmiendo. Ya no escucho voces.

Sensible. Reconozco que antes era menos sensible de lo que se cree, sin embargo el entorno me afecta menos.

Inseguro. Siempre fui inseguro, cada vez tengo más seguridad y confianza en mi.

Los tres pies del gato. Ya no le busco tres pies al gato, las cosas ya no me importan tanto.

La opinión pública. Llevo un buen tiempo que ya no me preocupa el que dirán sobre mi forma de ver la vida, ni trato de buscar aceptación.

Aceptación. Ahora me acepto tal cual soy, no tengo reparo en aceptarme y perdonarme.


Cosas que soy.

Enojo. Cada vez me afectan menos mis enojos. Mi personalidad es simple, el entorno me molesta pero ya no me afecta. Cierta gente a mi alrededor es estúpida y nada podrá cambiarlo. Por tanto no me afectan si sus pendejadas afectan mi trabajo o similar, simplemente continuo con mis cosas. Ya no pienso en ello.

Practicidad. Si las cosas no salen como deseo lo acepto. Quizás me enoje, pero no reparo mucho tiempo en ello. Cada vez duran menos las cosas.

Ahora puedo ahorrar.

Discusión. Es menor mi enojo al discutir. Cada vez me es más fácil discutir sin alterarme. Mi entorno sigue su curso y yo el mío.

Entorno. Entiendo que mi entorno conoce una parte de mi y se basa en eso para encasillarme. Que se me considere enojado, toxico, antisocial y resentido. Acepto que tengo actitudes que dan esa impresión. El que yo diga que no soy lo que aparento, no va cambiar la percepción de la sociedad para conmigo. Por tanto seguiré mi vida, como parte de esta sociedad.

Paciencia. Si el prójimo es un retardado lo debo de aceptar. Si el país recibiera un centavo par cada pendej@ que habita en él, saldríamos de 15 deudas externas pero como no es así. Lo único que nos queda es esperar. Tranquilizarnos, y seguir adelante.

Preocupación. Desde que un amigo me lo dijo hace unos meses lo pongo en práctica “De nada nos sirve preocuparnos por cosas que no están en nuestras manos” y yo creo eso. Ya no me afecta.

Finalmente que no tengo porqué tratar de cambiar el mundo, el mundo es... mi vida continua y como no se sabe si solo tendré esta, debo ser feliz a mi manera.

Siguiente entrega (Carta al pasado) feliz primeros seis años.

Etiquetas: , , ,


This page is powered by Blogger. Isn't yours?