domingo, noviembre 21, 2010
Buses

A veces me asfixia el aroma a humano rancio que inunda esta ciudad. Sobretodo en los buses públicos. Dentro, el olor se condensa. El vaho nauseabundo ha ido carcomiéndome, es cuestión de tiempo para que me haga uno con él. Pero aunque llamés más fuerte a la puerta, si espero no es a vos; es a mí. No saltare con vos.
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