jueves, abril 16, 2009
Ideas y recuerdos de un miércoles de resaca

Las bonanzas del mercado
“Cuota chapina dice el diario de hoy. Obtenga su carro a Q15 mil (US$ 1875) de enganche y cuota quincenal de Q675 (US$ 84.37), claro más fácil no se puede. Es solo un salario mínimo al mes lo siguientes # años. Claro el número de meses no lo dicen. Es una sorpresa.
Ser reportero es ir a espectáculos gratis
-¿Qué es peor, Raphael o Enrique Guzmán?-, me preguntaba. Qué más da, total debo ir a los dos pero no puedo estar borracho. Solo los problemas vienen juntos.
Acà otras cosas...
Culpa
Hace tiempo que con cada respiro le pido perdón al mundo por lo que soy. Pero claro, una adolescencia religiosa no se abandona tan rápido. Solo hay que sentir culpa, y uno vuelve a ser católico.
¿Ley de compensación?
Durante 2009 años, se cree que tan solo 22,410,811,010 (redondeemos a 22 mil 500 millones) de almas, a razón de 10 pecados diarios como mínimo, son responsable de la muerte de Cristo. Claro sin incluir Asia, Áfrico u Oceanía ni los humanos antes del año 0.
¿Mjm?
Siempre he estado conciente del lugar donde estoy parado. Mi cerebro no siempre, pero si una buena cantidad de veces. Y mi corazón, bueno. Sabe qué no quiere. Pero a veces no sé donde está.
Prestado
Te aviso que voy a robar tu frase Apocalípticamente hablando.
-Claro, dale, fui un tonto no la registré.
Es que mirá, en lugar de decir: Las cosas están como siempre en Guate. Vos sabés, matan choferes, secuestran personas, linchan gente, pero fuera de eso, todo bien. Entonces es más aplicable y funcional decir: Apocalípticamente hablando, todo normal en Guate. Y los nenes, uno en el karate y el otro jugando fut. ¿y vos?
Si vaa. Apocalípticamente hablando voy a tratar de continuar con mi vida.
Tiempo
“¿Pápa, para qué sirve la esperanza?,
-no lo sé mijo (risa entrecortada), preguntale a tu mamá-.
¿Máma, para qué sirve la esperanza?...
-mmm ¿qué te dijo tu papá?-.
¿Qué te preguntara?
-mmmm, mirá, la esperanza es como cuando (suena el teléfono), perame voy a contestar (camina). Si no, mejor preguntá en la escuela-.
(al día siguiente en la camioneta con su hermano menor rumbo a la escuela)
Vos, fijate que le pregunté a mi papá y a mi mamá si sabían para que sirve la esperanza pero no me dijeron nada.
-Saber vos, yo no se para que es esa onda-“.
Un señor que alcanzó a escucharlos, estaba a punto de bajar la camioneta. Se volteo y les dijo a los niños -La esperanza es una espera. Es una espera que nunca termina-. Bajó del bus. Los niños callaron. Desde la 18 calle hasta que se bajaron del bus en la 7a. avenida y 2a. calle de la zona 1 ellos no hablaron. Uno de esos niños aún se pregunta sobre esa respuesta. A pasado tanto tiempo que ahora parece un invento.
Madonna - Bedtime Story
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Este es mi mundo
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jueves, marzo 12, 2009
Basado en hechos reales

“Mi madre siempre ha sabido de armas. Mi abuelo fue militar y eventualmente ella tuvo contacto con cierto armamento, incluso dice que de joven su padre las llevaba a un polígono para que practicara tiro. Pero de eso ya más de 40 años.
Hace unos días, asaltaron la camioneta en la que iba. La 40 recorría la sexta avenida en la zona 4 cuando cinco ladrones subieron al bus lleno de gente. Mi madre que iba hasta adelante perdió el sentido común. O al menos así lo defino. Dice que uno de los ladrones le puso el cañón del arma en el pecho. Una miniuzi sin seguro lista para ser utilizada. Ella entregó su bolsa diciendo tengo hijos pequeños no me mate. El ladrón le respondió, no queremos bolsas, solo dinero y celulares.
Supongo que entró en shock pues al parecer se fue diciendo hasta llegar a su oficina tengo hijos pequeños, tengo hijos pequeños, cuando su hija más pequeña cumplirá este año 20. Dos horas después recibo la llamada en donde me cuenta la historia.
Es de temer en realidad. Uno conoce a su gente y sabe que cosas son capaces de resistir. Mi madre, como la gran mayoría de madres en el mundo es fuerte. De verdad, desde un punto externo, veo los eventos que le ha tocado vivir creo que en cuestiones de sustos ella ya pagó hace un buen tiempo lo que le tocaba. Pero quien soy yo para cuestionar a la vida. No le voy a echar la culpa a la seguridad del país, a los políticos o a Dios o cualquier otra excusa que justifique el asalto. Sin embargo creo que nada es suficiente, no en el hombre, creo que en la naturaleza misma del universo. Nada es suficiente.
Por el teléfono me la imaginaba contando la historia resignada, seguramente pensado si le descontarían el día por llegar tarde. Yo del otro lado, escuchándola pues no puedo hacer más, sintiéndome mal, aliviado, triste y en las múltiples formas en 1a que la historia podría haber terminado y encima, preguntándome en las cosa que tenía pendiente en el trabajo. Me di cuenta que no tenemos tiempo ni para escucharnos”.
Hace unos días, asaltaron la camioneta en la que iba. La 40 recorría la sexta avenida en la zona 4 cuando cinco ladrones subieron al bus lleno de gente. Mi madre que iba hasta adelante perdió el sentido común. O al menos así lo defino. Dice que uno de los ladrones le puso el cañón del arma en el pecho. Una miniuzi sin seguro lista para ser utilizada. Ella entregó su bolsa diciendo tengo hijos pequeños no me mate. El ladrón le respondió, no queremos bolsas, solo dinero y celulares.
Supongo que entró en shock pues al parecer se fue diciendo hasta llegar a su oficina tengo hijos pequeños, tengo hijos pequeños, cuando su hija más pequeña cumplirá este año 20. Dos horas después recibo la llamada en donde me cuenta la historia.
Es de temer en realidad. Uno conoce a su gente y sabe que cosas son capaces de resistir. Mi madre, como la gran mayoría de madres en el mundo es fuerte. De verdad, desde un punto externo, veo los eventos que le ha tocado vivir creo que en cuestiones de sustos ella ya pagó hace un buen tiempo lo que le tocaba. Pero quien soy yo para cuestionar a la vida. No le voy a echar la culpa a la seguridad del país, a los políticos o a Dios o cualquier otra excusa que justifique el asalto. Sin embargo creo que nada es suficiente, no en el hombre, creo que en la naturaleza misma del universo. Nada es suficiente.
Por el teléfono me la imaginaba contando la historia resignada, seguramente pensado si le descontarían el día por llegar tarde. Yo del otro lado, escuchándola pues no puedo hacer más, sintiéndome mal, aliviado, triste y en las múltiples formas en 1a que la historia podría haber terminado y encima, preguntándome en las cosa que tenía pendiente en el trabajo. Me di cuenta que no tenemos tiempo ni para escucharnos”.
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lunes, marzo 02, 2009
La Reformita (si la vas a cagar hacelo lejos de tu casa)

Octubre de 1999. Estaba en un colegio de mierda y en mi vida no me estaba yendo muy bien. Mi primer colgazón, G L, me había visto la cara por un enano mierda que le regaló un peluchote de Piollin, un animal cerote de la Warner que ella adoraba. En el colegio no aprendía nada, solo tenía amigas, acababa de tener un conato de relación sexual con K en la que no me fue muy bien y bueno fueron varios factores para no estar muy feliz.
Por ello ese año viví dos historias que me parecen muy chistosas y ambas sucedieron en La Reformita, sí, en la zona 12. Si algo aprendí en mi época de adolescente fue ”si vas hacer alguna cagada hacela lejos de tu casa” y sobre todo “Siempre hay alguien la ha cagado peor que uno“.
Acá termina la primera historia...
No voy alargar el cuento pero es difícil. Nos juntamos Pinky, Balta y yo en la tienda que Tenía Balta en la 5a calle, atrás del Palacio de la zona 1 a la par de un restaurante chino. Bebimos lo normal para esa edad, pero se nos acabó lo permitido. Balta estaba muy ebrio y no podía dejar la tienda que él solo administraba, su papá le había advertido que si se volvía a capear del trabajo lo deshuevaba y que dejara las cervezas en paz porque las tenía contadas “mi papá solo pajas es muchá –nos decia-“.
El Pinky me dice “Puta vos, yo tengo una cuata en la Reformita, ella siempre tiene guaro“. Subimos a la 4ª avenida abordamos un bus 45 y rumbo a la Aguilar Batres.
A la altura del trébol, Pinky saca una churro de mota:
“Aaaaa, mirá vos, acá andaba esta mierda, fumemos un poco“.
Y luego es lo que no recuerdo muy bien. Por lo que me salto hasta estar en la casa de Gaby. Yo tenía el pantalón roto de la rodilla, estaba en una sala muy pequeña con un vaso de indita y un limón en la otra mano. Pinky estaba llorando y Gaby lo abrazaba con unos ojos de amor, que él aun niega. Y le decía “ya chiquito no llorés. Así somos las mujeres no te enamorés de nosotras“.
Minutos después entra la mamá de Gaby. Como entenderán por asociación pensé que la señora actuaría como mi madre lo haría al ver a dos extraños ebrios y sucios bebiendo en la sala de su casa con su única hija y un tufo a guaca. Simplemente estuve a un pedo de cagarme del susto.
“¡Hola Leonel como estás!, ¿¡Hola! como te llamás? Yo soy Ana María, la Mamá de Gaby“. Simplemente enmudecí. Ese asombro que cual témpano nos recorre la espalda se apropió de mí, “Mucho gusto señora, yo soy Arana“ alcancé a balbucear preguntándome quién putas era Leonel. En efecto recordé que Pinky, es decir López, quizás se llamara Leonel.
“¿Mija qué les diste, haber?“ me quitó el vaso lo olió y volteo ha ver a Gaby “Indita les diste… ala mija como les da esa mierda, como si sólo eso hubiera en la casa”… De verdad que eso dijo. Si me vieran la cara mientras escribo esto.
“Mija traé la botella de ron que tengo en el closet“ para ese entonces Pinky había calmado el llanto y yo regresaba de mi sorpresa y recuperaba el color.
“Gabriel me dijiste que te llamabas vaa. ¿Cómo querés tu trago, con pepsi o con seven?“
-aclaré mi garganta- Con seven, con pepsi muy dulce…
“verda que sí. A mi tampoco me gusta con Pepsi. ¿Y cuantos años tenés?
15 años
“Estás muy joven para estar tomando. ¿Tu mamá sabe donde estás?, mira que ya son las cinco y media”.
“¡Cinco y media! Puta que tarde es. Me tengo que ir“.
“Hay no mijo es muy tarde. Quedate acá en la casa. Leonel a veces se queda cuando le entra la noche. Además vas muy bolo“.
“No señora, en el camino se me quita. Nos vemos“. Terminé el trago recién servido, me despedí lo más cortés y salí por la puerta. Vi a mi alrededor y no reconocí en primera en donde estaba. Sin embargo siempre he sido bueno para ubicarme, no me pierdo con facilidad. Reconocí la Petapa, un banco y en mi bolsillo, el dinero para la camioneta. Pegué el regresón para la Aguilar Batres. Tomé la 45 de nuevo, bajé por la 24 calle hacía el centro comercial de la zona 4. Abordé una bus Terminal+Jardines, zona 5 y a mi casa. Era de noche cuando llegué. Resignado a una puteada, la época de los golpes había pasado.
Llegué a la puerta. Como es costumbre las puertas abiertas en mi casa. Entré en silencio, mis papás estaban alegando preguntándoles a mis hermanos si sabían de mi paradero. Yo en silencio seguí hasta mi cuarto, me desvestí lo más rápido y me metí a la cama. Mis papás como siempre siguieron alegando. Supe de ellos hasta el siguiente día. Su interrogatorio de siempre ¿Dónde estabas?, les respondí con un mentira, total no me iban a creer. (La otra cagada... continuará)
Por ello ese año viví dos historias que me parecen muy chistosas y ambas sucedieron en La Reformita, sí, en la zona 12. Si algo aprendí en mi época de adolescente fue ”si vas hacer alguna cagada hacela lejos de tu casa” y sobre todo “Siempre hay alguien la ha cagado peor que uno“.
Acá termina la primera historia...
No voy alargar el cuento pero es difícil. Nos juntamos Pinky, Balta y yo en la tienda que Tenía Balta en la 5a calle, atrás del Palacio de la zona 1 a la par de un restaurante chino. Bebimos lo normal para esa edad, pero se nos acabó lo permitido. Balta estaba muy ebrio y no podía dejar la tienda que él solo administraba, su papá le había advertido que si se volvía a capear del trabajo lo deshuevaba y que dejara las cervezas en paz porque las tenía contadas “mi papá solo pajas es muchá –nos decia-“.
El Pinky me dice “Puta vos, yo tengo una cuata en la Reformita, ella siempre tiene guaro“. Subimos a la 4ª avenida abordamos un bus 45 y rumbo a la Aguilar Batres.
A la altura del trébol, Pinky saca una churro de mota:
“Aaaaa, mirá vos, acá andaba esta mierda, fumemos un poco“.
Y luego es lo que no recuerdo muy bien. Por lo que me salto hasta estar en la casa de Gaby. Yo tenía el pantalón roto de la rodilla, estaba en una sala muy pequeña con un vaso de indita y un limón en la otra mano. Pinky estaba llorando y Gaby lo abrazaba con unos ojos de amor, que él aun niega. Y le decía “ya chiquito no llorés. Así somos las mujeres no te enamorés de nosotras“.
Minutos después entra la mamá de Gaby. Como entenderán por asociación pensé que la señora actuaría como mi madre lo haría al ver a dos extraños ebrios y sucios bebiendo en la sala de su casa con su única hija y un tufo a guaca. Simplemente estuve a un pedo de cagarme del susto.
“¡Hola Leonel como estás!, ¿¡Hola! como te llamás? Yo soy Ana María, la Mamá de Gaby“. Simplemente enmudecí. Ese asombro que cual témpano nos recorre la espalda se apropió de mí, “Mucho gusto señora, yo soy Arana“ alcancé a balbucear preguntándome quién putas era Leonel. En efecto recordé que Pinky, es decir López, quizás se llamara Leonel.
“¿Mija qué les diste, haber?“ me quitó el vaso lo olió y volteo ha ver a Gaby “Indita les diste… ala mija como les da esa mierda, como si sólo eso hubiera en la casa”… De verdad que eso dijo. Si me vieran la cara mientras escribo esto.
“Mija traé la botella de ron que tengo en el closet“ para ese entonces Pinky había calmado el llanto y yo regresaba de mi sorpresa y recuperaba el color.
“Gabriel me dijiste que te llamabas vaa. ¿Cómo querés tu trago, con pepsi o con seven?“
-aclaré mi garganta- Con seven, con pepsi muy dulce…
“verda que sí. A mi tampoco me gusta con Pepsi. ¿Y cuantos años tenés?
15 años
“Estás muy joven para estar tomando. ¿Tu mamá sabe donde estás?, mira que ya son las cinco y media”.
“¡Cinco y media! Puta que tarde es. Me tengo que ir“.
“Hay no mijo es muy tarde. Quedate acá en la casa. Leonel a veces se queda cuando le entra la noche. Además vas muy bolo“.
“No señora, en el camino se me quita. Nos vemos“. Terminé el trago recién servido, me despedí lo más cortés y salí por la puerta. Vi a mi alrededor y no reconocí en primera en donde estaba. Sin embargo siempre he sido bueno para ubicarme, no me pierdo con facilidad. Reconocí la Petapa, un banco y en mi bolsillo, el dinero para la camioneta. Pegué el regresón para la Aguilar Batres. Tomé la 45 de nuevo, bajé por la 24 calle hacía el centro comercial de la zona 4. Abordé una bus Terminal+Jardines, zona 5 y a mi casa. Era de noche cuando llegué. Resignado a una puteada, la época de los golpes había pasado.
Llegué a la puerta. Como es costumbre las puertas abiertas en mi casa. Entré en silencio, mis papás estaban alegando preguntándoles a mis hermanos si sabían de mi paradero. Yo en silencio seguí hasta mi cuarto, me desvestí lo más rápido y me metí a la cama. Mis papás como siempre siguieron alegando. Supe de ellos hasta el siguiente día. Su interrogatorio de siempre ¿Dónde estabas?, les respondí con un mentira, total no me iban a creer. (La otra cagada... continuará)

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sábado, noviembre 22, 2008
Camionetas
Es algún momento entre las seis y las siete de la noche. Voy en la camioneta (bus de transporte público) hacia mi casa. Por dos quetzales (Q7,85 * US$ 1)que cuesta el pasaje desde que empieza a oscurecer; la estadía en ella es larga.
Llevamos 20 min. Esperando que la camioneta se mueva, el piloto intenta llenar el bus con gente y hacerse millonario a dos quetzales por persona, el ladrón cobra uno de más, a pesar de los subsidios. Pero que se le va hacer así son ellos. Por eso los matan y nadie protesta.
Al fin decide arrancar, toma rumbo a la zona 5. Dos cuadras después se sube una payasita embarazada, a vender dulces y hacer los peores chistes que he escuchado, nadie le da dinero, ¿y quién lo va hacer? Por un mal chiste nadie pagaría. Luego dos vendedores más; no descansan, ellos quieren nuestro dinero vendiendo cualquier mierda. Un cuarto subió, no dijo ninguna pendejada de ser ladrón, llorar, o pasar hambre, solo dijo “Buenas noches señores, ya me queda poco producto, por eso lo doy en oferta, cinco dulces por un quetzal”, en los lugares de adelante vendió lo que le quedaba, dio las gracias y bajó. Eso es lo que queremos, nada de bulla y pendejadas, sólo buenas ofertas.
Seguir leyendo...
A velocidades ridículas, rompiendo reglas de transito, sin parar donde debe, contra la vía. Un completo imbécil. Sin embargo ninguno nos bajamos, sólo queremos estar en nuestras casas. Los pilotos siempre exigiendo de la gente respeto. En realidad son como un grupo de mal parido que creen que le hacen un favor a la gente con manejar un autobús. Se salen de las rutas, uno se harta de esa gente mierda. Que se los cojan a todos.
Desde que el camionetero tomo rumbo, manejó como el culo, en la mierda. Como si a sus 19 años, manejara una bus mercedes benz modelo 79 en mal estado, como en una pista de fórmula uno. Pobre imbécil solo así intenta ahogar sus frustraciones. No como el resto de nosotros que sólo escribimos en un blog.

En Guatemala todas las camionetas son como esta. Pero con 45 años de uso, en mal estado. Con los asientos en mal rotos, a veces flojos y desarmables, llevan a gente colgando por las puertas y pintados con mensajes ridículos.

Pero claro, nadie le gana a India.
Llevamos 20 min. Esperando que la camioneta se mueva, el piloto intenta llenar el bus con gente y hacerse millonario a dos quetzales por persona, el ladrón cobra uno de más, a pesar de los subsidios. Pero que se le va hacer así son ellos. Por eso los matan y nadie protesta.
Al fin decide arrancar, toma rumbo a la zona 5. Dos cuadras después se sube una payasita embarazada, a vender dulces y hacer los peores chistes que he escuchado, nadie le da dinero, ¿y quién lo va hacer? Por un mal chiste nadie pagaría. Luego dos vendedores más; no descansan, ellos quieren nuestro dinero vendiendo cualquier mierda. Un cuarto subió, no dijo ninguna pendejada de ser ladrón, llorar, o pasar hambre, solo dijo “Buenas noches señores, ya me queda poco producto, por eso lo doy en oferta, cinco dulces por un quetzal”, en los lugares de adelante vendió lo que le quedaba, dio las gracias y bajó. Eso es lo que queremos, nada de bulla y pendejadas, sólo buenas ofertas.
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A velocidades ridículas, rompiendo reglas de transito, sin parar donde debe, contra la vía. Un completo imbécil. Sin embargo ninguno nos bajamos, sólo queremos estar en nuestras casas. Los pilotos siempre exigiendo de la gente respeto. En realidad son como un grupo de mal parido que creen que le hacen un favor a la gente con manejar un autobús. Se salen de las rutas, uno se harta de esa gente mierda. Que se los cojan a todos.
Desde que el camionetero tomo rumbo, manejó como el culo, en la mierda. Como si a sus 19 años, manejara una bus mercedes benz modelo 79 en mal estado, como en una pista de fórmula uno. Pobre imbécil solo así intenta ahogar sus frustraciones. No como el resto de nosotros que sólo escribimos en un blog.

En Guatemala todas las camionetas son como esta. Pero con 45 años de uso, en mal estado. Con los asientos en mal rotos, a veces flojos y desarmables, llevan a gente colgando por las puertas y pintados con mensajes ridículos.
Pero claro, nadie le gana a India.
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